La temperatura del cuerpo de los bebés nacidos antes de tiempo no está regulada, y acostumbrados al calor del vientre materno, todavía no están preparados para afrontar el mundo exterior. Pueden enfriarse muy deprisa, por eso los bebés necesitan ir a la incubadora, en la que son mantenidos a una temperatura de unos 37° (la temperatura del cuerpo de la madre), y en una atmósfera húmeda al 80% (los prematuros necesitan esta humedad para mantener la constancia de su temperatura).