Es difícil responder precisamente a esta cuestión: todo depende de lo prematuro que sea el bebé, de su estado de salud, de su capacidad de “desenvolverse”. Lo más frecuente es que quede en la incubadora aproximadamente una semana. Se pesa todas las mañanas y en función de su curva de peso, se toma la decisión de llevarlo al servicio de neonatología, en una simple cuna (a parte, para evitar el riesgo de contagios). Se añadirán complementos alimenticios asociados a la leche, con el fin de favorecer su crecimiento. Cuando el pequeño haya alcanzado los dos kilos, se le autorizará ir a casa.