Consiste en cambiar los hábitos alimenticios dos meses y medio antes de la concepción. La hipótesis apunta a que la composición sanguínea de la madre tendría una influencia en la determinación del sexo en el momento de la concepción.
Régimen niña: privilegiar calcio y potasio
La futura mamá debe consumir en prioridad productos lácteos, aguas minerales (sin demasiado sodio), así como pescados frescos, yemas de huevo, verduras, pasta, arroz, sémola, frambuesas, fresas, kiwis, cítricos, uvas, y comer carne de forma razonable.
Régimen niño: privilegiar sodio y potasio.
Se deben consumir más alimentos salados: pescado salado o ahumado, carne, embutidos, patatas, lentejas, judías blancas, aguacates, plátanos, manzanas, peras, albaricoques, frutos secos y aguas minerales ricas en calcio.