A los niños les encanta comer con los dedos. No dudes en cortar algunas verduras como las zanahorias o los pepinos en bastoncitos y preséntalos acompañados de una salsa a base de queso fresco en la que podrán untar las verduras. El tacto es uno de los sentidos más utilizados en el conocimiento y aceptación de los alimentos.
La diversidad de las formas y los colores de las verduras puede ser un aliciente para que tus hijos se dejen tentar. Mezcla verduras de bonitos colores (sin excesos) y anímales a que ellos también participen en la preparación del menú.
Si prefieres las verduras cocidas para tus hijos prueba con los gratinados, las sopas, las pizzas con verduras...