Al igual que ocurre con los niños que "comen como pajaritos", este comportamiento no tiene porque tener consecuencias negativas. Por supuesto lo importante es controlar su curva de peso. Si es normal, lo único que deberás hacer es calcular bien las raciones de tu hijo y evitar que coma entre horas.
Por otro lado, si le encanta comer, procura que sean glúcidos complejos (como el pan, el arroz o las legumbres secas), las frutas y verduras en lugar de alimentos grasos y dulces. Y por supuesto anímale a que practique una actividad física.