Sí. Sobre todo para el hombre que ve su zona más sensible, el glande, más aislada de la sensación de frote que tanto placer le procura. Y para la pareja, el hecho de que los preservativos estén lubrificados puede resultar molesto, sobre todo cuando la lubrificación natural es de buen calidad. Cuando se resbala demasiado, las sensaciones pueden ser menos fuertes. Pero el preservativo te vuelve más relajado y confiado. Entonces, a pesar de estos pequeños bemoles, hacer el amor sigue siendo un gran placer.