En general, un hombre consigue acceder con mayor rapidez al placer porque así es la naturaleza de su funcionamiento. Pero hay que saber que aunque su placer sea más rápido, también es más superficial. El placer femenino es generalmente más profundo y tarda más en llegar. Para que el hombre también conozca un placer más profundo, tiene que aprender a tomarse su tiempo. Lo ideal es que le enseñes a ir más despacio, tanto por tu placer como por el suyo.