La boca participa en la sexualidad y no solamente para besar. Es una herramienta extraordinaria, tan sensible como la pulpa de nuestros dedos, tan finamente activa como nuestras dos manos. Ésta es la razón por la que puede dar y recibir. Sin embargo, a veces tenemos tendencia a reducir su participación al mínimo: algunos besos en los preliminares, algunas prácticas buco-genitales un poco estandardizadas. Para aumentar los placeres, te presentamos algunas ideas, a veces originarias de las noches de tiempos ancestrales...