Cuidado. Lo más simple y lo más natural es: ni afeitado, ni depilación. En efecto, después de un afeitado con cuchilla o con crema depilatoria, e pelo – cortado al ras – pincha rápidamente, algo nada práctico cuando la pareja posa su boca en este lugar. La depilación, aunque más dolorosa, deja la piel suave, aunque no siempre exenta de granitos. En cualquier caso, eres tú la que elige.