Es el único órgano humano cuya única función es la de procurar placer. Es por tanto, el blanco ideal para las estimulaciones de todo tipo, cuando lo que se desea llegar hasta el fondo del placer. Su sensibilidad varía mucho, dependiendo de cada mujer. Algunas prefieren las estimulaciones marcadas, otras más suaves y otras prefieren las caricias indirectas alrededor del clítoris, que – demasiado sensible – no soporta los contactos directos. Una zona desconocida: la raíz del clítoris que remonta hasta la parte delantera del hueso del pubis, una estimulación muy marcada en este lugar también puede conducir al orgasmo.