Una boca puede besar la apertura de la vagina, una lengua puede deslizarse por ella algunos centímetros. ¿Es insuficiente para procurar placer? Por supuesto. Las zonas más erógenas de la vagina están situadas cerca de su entrada, la cual es muy móvil: puede abrirse y cerrarse, autorizar la entrada o prohibirla. Es todo un juego posible, un juego extremadamente íntimo...