La lengua es hábil, sutil, húmeda y suave. Es el órgano ideal para realizar caricias muy eróticas. Ya que lamer es a la vez acariciar con la lengua y degustar al otro, para sentir un placer compartido. Y la lengua puede divertirse realizando movimientos circulares, de arriba a abajao, vibrando... realizando todo lo que te dicte la imaginación.