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Presionar con la lengua o con los dientes. Rítmicamente al principio, para después ejercer una presión prolongada o vibrante, o entrecortada de succiones o de caricias más ligeras... La presión suele ser erógena en las zonas sexuales, como el clítoris o el glande, ya que los captores de voluptuosidad son muy sensibles. | |||||||||||||||||||||
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Publicado por La redacción de Pareja
el 04/06/2007 | |||||||||||||||||||||
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