Mordisquear suele ser erótico, cuando se hace con suavidad, incluso con firmeza. Pero mucho cuidado con los lugares sensibles. El glande, el tronco del pene, los testículos... son zonas muy sensibles. ¡Incluso el clítoris! Piensa en preguntar a tu pareja si le gusta lo que le haces y si puedes hacerlo más fuerte o no.