Te has fijado tus propios límites, que engloban el respeto, y los deseos de cada uno, la comunicación y procuras compartir las mismas fantasías y los sentimientos. Eso no impide que te guste coquetear y ligar de vez en cuando, pero sin atreverte a dar el salto.
Te gusta el juego de la seducción, pero necesitas que sea recíproco. La complicidad que tienes con tu pareja, os permite explorar juntos y con total confianza vuestros deseos secretos.
Nuestro consejo: Procura no jugar demasiado con el fuego para asegurarte de tu sex-appeal, porque podrías quemarte. Respeta los límites que te habías fijado en un principio.