El chico es mono, te gusta y crees que tú también a él pero… todavía no te ha invitado a cenar. Normal, es un chico. Como la mayoría de hombres del planeta, le cuesta tomar una decisión. Y es todavía peor ¡cuando se trata de relaciones sentimentales! Los hombres no han terminado de entender el feminismo: siempre tienen miedo de quedar en ridículo.
Si eres tú la que le invitas a cenar, te evitas estar esperando un mes a que el señor se decida a dar el primer paso.