Eres muy exigente. Sigues creyendo en el mito del príncipe azul y esperas que tu novio siga al pie de la letra tus exigencias. Divertido, educado, amable, sorprendente, guapo… Quieres que tu pareja corresponda al hombre ideal que habías imaginado. Insistes para que cambie y te conceda todos tus deseos. Eres un poco egoista y siempre le pides más… ¡Déjale que respire!
Nuestro consejo: ¡Ten cuidado si no quieres perderlo! Tu chico no es un perrito faldero con el que puedes hacer lo que quieres. Tiene sus propias ideas y su personalidad. Déjale que exista y aprende a amarlo tal y como es.