 |
Si el señorito ya no se fija en ti, no te queda otra: sorpréndele con ¡una nueva versión de ti misma! Vete al armario y coloca al fondo todas esas ropas sin pies ni cabeza y saca la artillería fina. Ojo, ni te plantees esperarle con un corsé por la noche. Sin embargo, feminiza primero tu silueta con un conjunto al que él no esté acostumbrado: una camisetita sexy, falda o vestido, tacones… El objetivo es sorprenderle y mostrarle que dentro de ti hay muchas facetas.
Aprovecha para retomar el deporte y recuperar esa silueta de sirena, vete a la peluquería, cambia de maquillaje… Todo esto no lo haces por él, sino por ti misma también. ¡Te sentirás tan bien!
Y, quién sabe, ante esta nueva “tú”, al señorito tal vez le apetezca reconquistarte y perder también ¡esos horribles michelines!
Y si todavía vas un poco más lejos y ¿le ofreces una chica nueva para una noche? ¡Tranquila! ¡Eres tú! Cógele prestada una peluca a una amiga y ropa que no te pegue en absoluto y espérale en la habitación. ¡Prohibido hablar!