Las mujeres tienen que aprender que para los hombres existen posiciones mecánicamente más agradables que otras. . Si un hombre cambia de postura, no es solamente porque le guste la diversidad, sino por las sensaciones que ello le procura. Un ejemplo: a menudo, cuando una mujer tiene las piernas “en posición tijera”, los puntos de presión sobre el pene no son los mismos, al estar más presionado, la sensación que procura es muy placentera. Por el contrario, en otras posiciones, la vagina puede ser más ancha, menos tónica, lo que resulta menos estimulante. En cualquier caso, cada pareja debe encontrar sus posiciones ideales, ya que como las anatomías de cada cuerpo nunca son idénticas, cada uno debe explorar para descubrir las sensaciones más placenteras.
Dr Albert Barbaro, médico sexólogo y coautor del libro « Saber amar, los secretos del placer »