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¡Me muero de ganas de ir a trabajar!
¿Quién lo hubiera dicho? Cuando suena el despertador a las 6h, cuando todavía es de noche y llueve, te despiertas con una sonrisa en la cara y saltas de la cama impaciente por ir a trabajar, como un niño la víspera de navidad. Mientras que antes contabas uno a uno los días que quedaban para que llegara el fin de semana, ahora te sorprendes de lo rápido que ha llegado el viernes, sinónimo de separarse del ligue…
Me pongo guapa todos los días
Aunque todavía es más sorprendente que no dudes en trabajar horas extra y que busques excusas estúpidas para quedarte más tiempo en el trabajo. Sin olvidar el vestuario de noche, que en general estaba destinado al sábado por la noche, ahora sale del armario el lunes por la mañana. Pero ¿qué está pasando? Es lo que se llama: ¡“me gusta uno del trabajo”!
¡Para alegría del jefe!
Ya sea tu próximo ligue o tu hombre actual, ese compañero de trabajo es un verdadero motor. Es una de las principales razones que hace que el camino a la mina sea agradable, maravilloso, entretenido… En resumen, la oficina se ha convertido en un lugar de ligoteo casi a diario. Y, aparte de vosotros dos, ¿quién más está contento? Nunca te había visto tan entusiasmada y presente en todos los ámbitos.