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Una unión excitante
Que si os rozáis sin querer en el cuartito del material, o le robas un beso en el ascensor o un apasionado abrazo en la fotocopiadora, que si os vais de 12h a 14h a un hotel a unos 200 m… Son tantos los tópicos que hacen que tener algo en el trabajo sea excitante. El tema se pone más interesante cuando se trata de dos personas del mismo departamento, cuando las relaciones jerárquicas están bien establecidas entre los dos tortolitos. Nos sumergimos en toda una serie de fantasías típicas: affaire entre el jefe y la secretaria, o amor salvaje entre la ejecutiva de punta en blanco y el limpiador de cristales…
El clímax llega cuando una termina tirada en el suelo con su peor enemigo: el ejecutivo que ha ascendido y te ha quitado el puesto o el abogado de la parte contraria… ¡Como en las películas! Además, tenemos la sensación de entrar en un campo prohibido (algo que añade más morbo al asunto), mientras que en realidad, no ocurre nada. De hecho, ninguna ley prohíbe las relaciones entre compañeros de trabajo. De esta manera tienes la máxima emoción por el menor coste y sin riesgos… ¡con la ley, al menos!