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Perfil sexual
Eres toda una sentimental. En cuanto te enamoras, estás dispuesta a darlo todo por tu príncipe azul, incluso si él tiene unos gustos un tanto… personales. Depilación integral, tríos, posiciones acrobáticas… Ya nada te da miedo, porque lo haces por amor. Y a la inversa, si el señorito no es nada temerario, y prefiere “el misionero” a las volteretas graciosas, no te vas a resistir, tú lo que quieres es satisfacerle.
Pero cuidado…
De tanto querer satisfacer a tus parejas, corres el riesgo de olvidar tus propios deseos y tus límites, y de no respetarte. Puedes caer en las redes de un buen orador que te pedirá lo imposible sin darte nada a cambio. Así, un día puedes despertarte en un club de intercambio de parejas lúgubre, con un conjunto de látex ceñido y con esposas y collar de clavos. Y al contrario, atención si el señorito se muestra demasiado cortado en la cama.
Entonces, ¿qué es lo que tengo que hacer?
En vez de obedecer pasivamente a tu hombre, recupera el control de las discusiones. Lánzate al arte de la negociación: ¿qué quiere probar la postura n° 18 del Kamasutra? Vale, siempre y cuando acepte ir contigo al cine a ver una película “de chicas” porque a ti, también te gustan ese tipo de cosas. ¿Qué no puede con el cunnilingus? Pregúntale a él si podría pasar sin una felación. Dile lo que sientes y lo que quieres, si no, va a terminar por pensar que el único que tiene ganas es él…