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Todo eso es muy técnico… ¿no perderá el amor la espontaneidad?
No se trata de hacer el amor con un libro en la mano ni de buscar las diferentes zonas sensoriales mencionadas. No doy un protocolo que haya que seguir al pie de la letra. Es un libro para consultar antes de hacer el amor, en el que una persona se puede inspirar para que las mujeres se redescubran y que los hombres tomen conocimiento de la cartografía femenina. A continuación, le corresponde a cada una dejarse llevar por las caricias y la inspiración del momento, siempre con finura y buscando sensaciones.
Pero con un discurso tan técnico, ¿no temes caer en algo como “la carrera al orgasmo” que puede tener efectos devastadores?
Claro que existe el riesgo de perversión, de búsqueda de un resultado, pero yo no quiero sustentar esa presión. Me conformo con dar la clave para conseguir gozar. El orgasmo es una posibilidad, no una obligación. Hay que saber dar mimos y caricias gratuitamente, hacer el amor sólo por la ternura, la poesía, lo sagrado. Además, el orgasmo llegará con la madurez y la experiencia.