Al día siguiente me encierro en el baño para llamar a mis padres y explicarles la situación. Como esperaba, mi padre estaba que se subía por las paredes y trató a mi chico de estúpido descerebrado. Mi madre lloró.
Pasé un fin de semana horrible
Y yo, ¡me sentía fatal! Por un lado, entendía a mis padres y, por otro, si se lo reprochaba a mi pareja, pasaría por una niñata insatisfecha. Finalmente, tuve que hacer como si nada durante todo el fin de semana, y lo peor es que él ni se dio cuenta. Le dejé algunas semanas más tarde…