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Al contrario que con la técnica anterior, ¿qué tal si intentáis hacer el amor sin manos? Objetivo: nuevas sensaciones que dependerán únicamente de los movimientos de vuestros cuerpos.
Hacer el amor sin manos es un poco como hacer el amor con los ojos vendados: las referencias cambian y las caricias adquieren una sensación nueva inesperada. Las sensaciones son más perceptibles al tacto, así tendréis que expresar vuestra excitación y prestar atención a las reacciones de la pareja por otro medio.
¿Cómo?
Para ayudar a no sucumbir a la tentación, no dudéis en ataros las manos. Encontrarás con facilidad esposas de fantasía que añadirán un toque picante a la situación.
Elegid una postura estable y comenzad con suavidad, poco a poco, para guardar así el equilibrio.
Utiliza todos las partes del cuerpo excepto las manos que están a tu alcance: boca, lengua, pies, nariz etc. piel contra piel descubriréis la embriaguez y la intensidad de un simple cuerpo a cuerpo. A falta de guiaros mutuamente con las manos, expresar oralmente vuestras sensaciones podría permitiros alcanzar el séptimo cielo juntos.
¿Qué te aporta?
Dejando de lado el poder de las manos, vuestra atención se centra en nuevas zonas, nuevas inclinaciones y nuevos ritmos.