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¿Pensabas que ya se te había pasado la edad de jugar al escondite? Pues te equivocas porque todos esos juegos a los que jugabas de pequeña vuelven, y con fuerza, en una versión más sexy. Olvídate del parchís y redescubre la sensualidad de una noche de “juegos” con tu pareja. El juego os llevará, poco a poco, a desvestiros y a acariciaros en un ambiente lúdico, propicio para la complicidad y el intercambio.
¿Cómo?
Comienza por crear un ambiente acogedor: cojines en el suelo, música agradable, luz tamizada e incluso fuego en la chimenea. En el mercado podrás encontrar todo tipo de juegos eróticos: dados, juego de la oca, ajedrez, trivial… todos ellos en versión sexy… También podéis improvisar un juego para los preliminares. Escribe en pedacitos de papel diferentes partes del cuerpo, y en otro montón diferentes acciones. Escoged un papel de cada montón y tendréis pruebas como: lamer el busto, mordisquear los pechos o acariciar las nalgas.
Sé estratégica en la elección de verbos y de partes corporales si no quieres terminar pellizcando la nariz de tu pareja.
¿Qué te aporta?
Un momento de complicidad para encontraros a solas en un entorno diferente a una cena romántica. Aprovecha, que sólo habrá ganadores…