Cena entre amigos o comida en casa de la suegra : el ambiente es algo soso y empiezas a pensar en tu pareja. ¿Tienes ganas de estar con él? Házselo saber… Muéstrale tu deseo a la vista de todos pero sin que nadie se dé cuenta. Conocemos el poder afrodisíaco de una sonrisa o de un intercambio de miradas en público, parece algo tan insignificante pero todo lo contrario. ¿No se trata de entenderse sin hablar? O ¿el de mantener una situación ambigua ante delante de unos ojos inocentes?
¿Cómo?
Definid juntos un pequeño gesto en clave para expresar vuestros deseos. Le rascas con delicadeza la palma de la mano, le acaricias el antebrazo: estos gestos tienen que ser discretos. Cuando el deseo se apodera de tu cuerpo, pasa a la acción… y busca su reacción.
¿Qué te aporta?
¿Cuál es el interés de un “código secreto”? Una exhibición que sólo vosotros entenderéis. Una complicidad afrodisíaca: cariño, ¿les dices “gracias y hasta la próxima” y nos vamos?