Mi estado de ánimo
A ti, esto, ¡no te estresa en absoluto! Has decidido que sobre todo, no te ibas a romper la cabeza, ¡ni tú, ni tus invitados! ¿Tu lema? Disfrutar con los que te rodean. Has apostado por algo simple para ese día. Buena convivencia, fiesta y nada de cursiladas: ¡hay que divertirse! Eres auténtica y espontánea y no te apetece nada disfrazarte y sólo pretendes una cosa: seguir siendo tú misma.
¡Bravo!
Si adoptas una actitud muy informal y desdramatizas el evento, te quitarás de encima mucho estrés y podrás divertirte con total libertad.
Pero cuidado…
Si insistes en no darle mucha importancia a ese gran día, corres el riesgo de que el valor real del acontecimiento pase un poco por alto . Dedícate algunos instantes para tomar consciencia de lo que estás haciendo: ¡Te vas a casar con el hombre al que quieres!