 |
Leticia, 28 años, actriz
Hace dos años y medio, Seb, pasaba por una época muy difícil, Su tía, que era la que le había criado, se puso muy enferma. Se pasó meses en el hospital entre la vida y la muerte. Nos preguntábamos cada día si sería el último. Después, poco a poco, fue recuperando las fuerzas para al final poder salir del hospital bien aunque un poco débil. Para celebrarlo hicimos una gran cena. Seb quiso seguir la fiesta en una discoteca. Yo preferí irme a casa a dormir porque al día siguiente tenía que madrugar para ir a trabajar. Llegó de madrugada y a penas me lo crucé. Pero por la noche, cuando llegué a casa, me esperaba detrás de la puerta…
No quise saber nada
Sin flores, ni una cena a la luz de las velas, me dijo que me había engañado. Era con una desconocida en la discoteca. No quise saber hasta dónde llegaron. Pero inmediatamente supe que le perdonaría, porque no intentó ocultármelo ni justificarse.
Y lo entendí: después de pasar unos meses angustiosos, necesitaba soltar toda esa presión. No tenía nada que ver con nosotros. Evidentemente, me dio mucha pena, y evidentemente que me sentía dolida y herida, pero preferí pasar página. Eso pasó hace seis meses. No lo ha vuelto a hacer y ¡seguimos siendo muy felices!
Ver la opinión del psicoterapeuta