Preparativos de la boda, el antes y el después |
|
- Hay que decirse que la boda es un momento puntual: “¡una boda es una fiesta, eso es todo!!”, « No hay que imaginar que la boda es determinante. Todavía hay que construir la pareja, es cierto que es un buen compromiso pero no fija una situación. Los buenos momentos hay que vivirlos después a dos", nos dice Sophie Cadalen.
- Organízate: No hay nada más deprimente que recibir todas las facturas cuando la fiesta ya queda lejos. Piensa en pagarlo todo antes del día D.
- Vive el día D al 100 %: Todos los matrimonios os lo dirán: "pasa muy deprisa". Aunque es imposible parar el tiempo, es aconsejable disfrutar de cada minuto. Delega todo lo posible para no romperte la cabeza con todos los detalles, aíslate unos instantes para tomar conciencia de lo que te está pasando y sobre todo pasa tiempo con tu marido recién estrenado. Puede parecer raro, pero a menudo se vive este día por separado, pues cada uno está muy ocupado con sus invitados.
- Prolonga la fiesta: Al día siguiente de la boda, antes de iros de luna de miel, invitad a vuestro círculo íntimo (familia y amigos íntimos) a un aperitivo, una barbacoa.... Es un buen momento para repasar lo mejor del día anterior y disfrutar de su presencia. Así no se termina la fiesta con el mal sabor de boca un poco frustrante del “no ha sido bastante".
- Iros de luna de miel: Aunque el presupuesto sea un poco ajustado, iros de viaje de novios lo más pronto posible después de la fiesta. Aunque no sea a un cinco estrellas, este nuevo proyecto a dos, es imprescindible. Como comenta una de nuestras lectoras: "Fue la boda de mis sueños, y ahora que ha terminado me deprime… menos mal que nos queda la luna de miel..."
|