No tiene porqué ser así. El deseo y el amor son dos sentimientos o emociones muy diferentes. Es posible desear alguien a quien no se quiere, y es posible no desear a alguien a quien se quiere. El deseo es muy frágil. Puede atenuarse por razones médicas, psicológicas, por problemas de pareja, o incluso debido al cansancio, problemas de salud, de familia...
Las parejas que llevan mucho tiempo juntas suelen enfrentase en algún momento de su relación a una inevitable falta de deseo. Es importante aceptar la situación y buscar la causa, pero sobre todo no creer que porque el impulso sexual esté dormido, el amor se haya ido. ¡Sería realmente una lástima!