Si, después de un embarazo, el deseo sexual disminuye durante un tiempo. Puede durar entre un mes y tres meses mínimo… y puede seguir así hasta un año sin que ello sea anormal.
Este descenso del deseo tiene varias explicaciones: aumento de la tasa de prolactina, la hormona de la lactancia que disminuye la libido, el “baby blues”, el cansancio debido a las noches sin dormir o entrecortadas, la fatiga durante el embarazo y el parto, el estrés de la nueva responsabilidad, los cuidados del recién nacido, el ajuste del equilibrio de la pareja frente a la llegada del niño, la dificultad a aceptar su cuerpo tras el parto, etc.
Por todo ello, es extremamente importante que la pareja sea capaz de entender que debe “volver a seducirla » para que ella vuelva a sentir el deseo.