La Serenísima está formada por seis barrios atravesados por 160 canales y conectados por 400 puentes. Para saborear esta ciudad a fondo, lo mejor es perderse. De día o de noche. Dejarse llevar por el rumor del agua, las callejuelas... A pesar de los turismas, el tiempo parece haberse detenido entre sus calles. La ciudad es un verdadero museo: fachadas, iglesias, palacios y otras joyas de arquitectura bizantina, gótica, renacentista y barroca se mezclan en el entresijo de calles. Desde el hotel, tomad la navette y apearos en la primera parada, antes de la Plaza San Marco, en la ribera de Zattere. En el Siglo XVIIe, aquí atracaban los barcos madereros. Desde aquí podéis comenzar a descubrir el barrio de Dorsoduro. Dirigios al Campo San Barnaba y al Campo Santa Margherita, muy animados por las mañanas, cuando se instala el mercado. Visitad también Ca’Rezzonico (museo de artes decorativas); la Galleria dell’Academia (pinturas venecianas del siglo XIV al XVIII); el Squaro di San Trovaso (uno de los últimos talleres de góndolas que existe desde el siglo XVIII) y la Scuola Grande dei Carmini (palacio conocido por la pintura de Giambattista Tiepolo, del siglo XVIII). ¡Nos encanta! ¡Os recomendamos! | |||||||||||||||||
3 | |||||||||||||||||
|
Publicado por La redacción de Viajes
el 23/11/2009 | |||||||||||||||||
| |||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||