 © Lise Charmel
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Seguro que estás cansada de tus braguitas de algodón y te apetece un poco más de fantasía en tu ropa interior. Si quieres jugar a ser una auténtica Mata Hari, te decimos como conseguirlo.
La lencería es sexy, y sin ser vulgar, se presta a un juego de seducción que contribuye a una puesta en escena glamour y ¡muy, muy... caliente!
Muchas mujeres prefieren la ropa interior discreta, como una « segunda piel » que evita las transparencias, pero la vuelta de la lencería sofisticada, cargada de encajes y bordados revela una actitud femenina y romántica, muy apreciada por los hombres.
Foto: Lise Charmel