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"Ahí está la paradoja de la simulación", explica la sexóloga. "Imitando el orgasmo, ¡terminamos por impedir que llegue!" Por un lado, fingir el orgasmo durante las relaciones sexuales provoca una especie de desdoblamiento: simulando el placer, terminamos por "cortar" las sensaciones. Parece como si nos viéramos hacer el amor. Cuando se toma un hábito como este, es difícil desconectar después y concentrarse en tener el orgasmo real. Por otra parte, recurrir a este tipo de trucos puede dar resultado durante un tiempo, pero la situación puede prolongarse demasiado... "En una relación sexual, el placer va naciendo de un aprendizaje en pareja, en función de las reacciones del otro. Si se frena el placer, tu pareja no recibirá las 'señales' correctas y no aprenderá las respuestas adecuadas". > Sentirse culpable "En mi consulta veo a mujeres que fingen el orgasmo desde hace 3 o 4 años. Todas quieren terminar con esta mentira y recuperar la confianza en la pareja, pero no saben cómo hacerlo sin que ello suponga una crisis en su relación", cuenta la sexóloga. Se trata de un doble sufrimiento: la frustración sexual puede llevarnos a sentirnos como si hubiéramos traicionado a nuestra pareja, lo cual puede repercutir en la relación.
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Publicado por La redacción de Pareja
el 31/07/2009 | ||||||||||||||||||||
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