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Los años 1994-2004 figuran entre los más calurosos que ha vivido nuestro planeta. Si la temperatura global del planeta no ha aumentado "más que” 0,75 °C a lo largo del siglo XX, podría, si escuchamos lo que nos dicen los climatólogos, aumentar de 2 a 4° de aquí a finales del s.XXI.
Las causas hay que buscarlas en las emisiones de gases de efecto invernadero, y los aerosoles ligados a las actividades humanas.
Según la organización Greenpeace, que se basa en investigaciones científicas, en Europa este aumento es de 0,95ºC y más concretamente en España se ha incrementado en 1,5ºC en las tres últimas décadas.
En algunas zonas, como la sudoriental (Murcia) la temperatura ha subido 2ºC. y se prevé que aumente entre 1,4ºC y 5,8ºC para el año 2100. Otra consecuencia podría ser la caída de las temperaturas de 5 a 10°, si nos basamos en la hipótesis de una desviación del Gulf Stream, las corrientes marinas del océano atlántico que recalientan Europa.
A finales de siglo es posible que las altas temperaturas que vivimos en Europa en el 2003, sean habituales. Según Greenpeace, es muy probable que los veranos de 2070 a 2099 sean al menos tan calurosos como el vivido hace 3 años y que provocó la muerte de 30. 000 personas tan sólo en Europa. Frente a tal situación sólo queda una solución: ¡la acción!