Hace un par de años, decidí que a partir del 1 de enero iba a ser optimista y feliz. No es tarea fácil. A veces, el más mínimo problema da la impresión que es imposible de conseguir. En aquel momento no tenía pareja. Intenté poner lo mejor de mi en todo lo que hacía: el trabajo, las compras, la limpieza…
¡Y funcionó! Conocí a Jaime dos meses más tarde. Este año me regaló un iPod para Reyes. ¡Nada mejor que la música para alegrar el día!