Conocí a Pablo en el instituto y desde entonces no nos hemos separado nunca. Aunque nos seguíamos queriendo ya no era como al principio. Así que decidí hacer todo lo posible para mantener la pasión y empecé el 31 de diciembre: una cena romántica a la luz de las velas con un vestido muy sexy. Desde luego de momento funciona. He reservado un fin de semana en un Parador, y he instaurado la noche de miércoles libre para que cada uno salga con sus amigos. A partir de ahora los miércoles cada uno sale por su lado y el jueves nos contamos lo que hemos hecho… ¡y los mensajitos desde la oficina también son bienvenidos!