Clara, 33 años grafista
Antes me negaba a hacer deporte en un gimnasio. Pagar un abono para todo el año para luego no ir prácticamente nunca me parecía una pérdida de dinero. Pero cuando una de mis amigas me propuso hacer un curso de yoga dije que si. Me dijo « ya verás, te cambia la vida »… ¡y no sabía hasta que punto! A decir verdad, al principio no me lo creía mucho, pensaba que era demasiado racional para eso, pero en tan sólo una hora cambié de opinión.
Fui a menudo durante dos meses, y un día me encontré sola con mi profesora. Hicimos el curso tranquilamente y después fuimos a tomar algo. Me contó su vida: lo dejó todo para irse a la India y trabajar en temas humanitarios, su regreso a España... y me sentí como una imbécil. Me contó porqué era vegetariana y comía comida biológica, era ecológica y compraba en tiendas de comercio justo… Y la comprendí. Ahora hago como ella y pienso en nuestro planeta, me he convertido en una persona más responsable.