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¿Una vida tranquila? ¡No es lo tuyo para nada! Te gusta el riesgo e incluso lo provocas. Sin tu dosis diaria de adrenalina te aburres y te sientes “sin vida”. Tu lema es “¡Ir siempre más lejos!”.
Sueles jugar con el fuego a menudo sin que te importe quemarte. Actúas según lo sientes sin importante demasiado las consecuencias que ello puede provocar en ti o en los demás. ¿Un poco egoista no crees?
Está muy bien si las sensaciones fuertes te dan energía, pero correr riesgos sin considerar lo que ello pueda acarrear puede ser inconsciente. Aunque quienes te rodean admiran tu insaciable energía ¡seguro que se preocupan por ti a menudo!
Tus actividades: irte de la noche a la mañana, actuar por impulso, practicar deportes extremos e intervenir en las circunstancias más inesperadas.
Nuestro consejo: ¡Levanta un poco el pie del acelerador! Reduce un poco el ritmo a la hora de corres riesgos o aprende a controlarlos mejor. Ser kamikaze a diario no es vida, ¡a menos que uno de tus sueños sea entrar en libro Guinness de los Records!