Frente a una mayoría de familias con hijos, las que deciden no tener se sienten a menudo obligadas a justificarse. En nuestra sociedad en que los niños son los reyes de la casa, las parejas sin hijos se suelen sentir juzgadas a menudo.
«Las mujeres que no quieren tener hijos suelen estar mal vistas, ¡sobre todo ahora que hay muchas famosas embarazadas o que adoptan! El niño sigue siendo el centro. Por eso muchas personas no entienden que ciertas mujeres se nieguen a tener…», comenta la psicoanalista Catherine Mathelin.
Una elección juzgada
No querer tener hijos sigue estando juzgado como una desviación del comportamiento “natural” de una mujer. En Japón, algunos consideran como « parásitos » las parejas que no tienen hijos y son acusadas de no ser auténticos patriotas. En Alemania y en Rusia, se está pensando en sancionar las parejas que se niegan a procrear, y en Eslovaquia, podrían llevar a la práctica un nuevo impuesto para las parejas que no tienen hijos.