Cambiar de ritmo no sólo significa acostarse a otros horarios. En general, durante el verano, todo el mundo se acuesta más tarde. Se trata más bien de acordarse un tiempo diferente para hacer las cosas. Dormir es importante, pero se puede elegir dormir la siesta en lugar de dormir hasta las 12. El desayuno puede ser más largo y se puede comer más tarde a mediodía.
Olvídate del reloj
Entre la playa, el tenis y la vuelta al mercado, el programa puede ser muy completo pero no tiene que ser motivo de estrés. Si todas las actividades no entran en tu apretada agenda de vacaciones, haz menos cosas pero mejor. Si vuelves de dar un paseo a las 21h en lugar de las 20h, no tiene mayor importancia, cenarás más tarde. De hecho, durante las vacaciones lo mejor es no llevar reloj, ¡eso evita mirar la hora cada 10 minutos!