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Lo primero que pensamos, es sobre todo disfrutar del sol. Es excelente para la moral. No se trata de los efectos bronceadores de los rayos UV sobre la piel, sino de la buena influencia de la luz en el cerebro. Al exponerte al sol de forma regular, haces que se transforme la tasa de melatonina, la hormona del sueño, y recuperas un buen capital de energía. Aprovecha el sol, túmbate en una hamaca o en el campo y concéntrate en esos momentos de bienestar. En resumen, carga las pilas.
Caminar con los pies descalzos en el jardín, es una forma de tomar contacto con los elementos de la naturaleza.
Da largas caminatas a pie (¡esta vez calzada!). Después de una tormenta, busca el arcoiris, observa los caracoles, huele la tierra mojada. Cuando te paras a observar estos minúsculos elementos del universo, infinitos y esenciales, te darás cuenta que la naturaleza y el mundo es una aventura fascinante. Estas observaciones te recordarán que estás viva. Es una pequeña toma de conciencia que alejará tu atención de los problemas cotidianos.