¡Una auténtica madre al borde de un ataque de nervios! Estás consagrada a tus niños por completo y no tienes miedo de sacrificarlo todo por ellos. Empleas toda tu energía en ocuparte de los más pequeños de la casa, que más de una vez se aprovechan de tu desbordante atención. Desgraciadamente tu fuerte personalidad no es suficiente para controlarlos, por lo que te acaban agotando. Aunque los quieres con locura a veces te sorprendes pensando en lo buena que era tu vida antes de tenerlos. Necesitas afirmarte como mujer, porque tu papel de madre no te aporta todo lo que esperas.
Nuestro consejo: Empieza por tomarte un respiro. Después asume tus deseos secretos y no tengas miedo de replantearte las cosas. Piensa en lo que te gustaría hacer realmente porque tus hijos no te necesitan tanto como crees.