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No porque la tasa de paro baje la tenemos que engrosar ¡dejando de golpe y porrazo el trabajo actual! Se tu propio coach cuestionándote adecuadamente y actuando savia y metódicamente. Top 10 de las reflexiones ad hoc.
1. ¿No será que estoy dramatizando un poco porque acabo de venir de vacaciones? puede que se trate de una depre postvacacional. Esperaré un poco antes de tomar una decisión.
2. Si es el sueldo el que nos plantea un problema, tomo la delantera y solicito una cita con mi jefe para pedirle, como quien no quiere la cosa pero firmemente, un aumento muy merecido.
3. Si no soporto a mi compañero de trabajo, ¿porqué no preguntar al director de Recursos humanos si hay un puesto equivalente vacante en otro servicio?
4. Me gusta el lugar donde trabajo, las ventajas que he conseguido a base de trabajar y, sobre todo, estoy encantada con mis compañeros de trabajo, pero ¡me aburro tanto con la función que desempeño! Intento saber si se libra un puesto en otro ámbito.
5. Decidídamente, quiero quedarme con el jefazo & Co. Pero ningún puesto corresponde al mío. Me informo sobre los aspectos que quedan por cubrir: comunicación interna, elaboración de procesos… y propongo, con cifras que lo confirmen y estudios bajo el brazo, ¡la creación de un puesto a medida!
6. No, de veras, ya no puedo más en esta oficina, me tengo que marchar de aquí. Pero me gustaría seguir en el mismo sector. Comienzo a enviar discretamente candidaturas espontáneas desde mi casa.
7. Parece ser que el boca a boca es lo único que funciona. Activo mis redes. Hablo de mí, de que busco empleo y pido a mis amigos que envíen un mail a su lista de contactos.
8. ¿Y si mi antiguo compañero de instituto que ha creado su propia empresa de diseño buscara a alguien? Me inscribo deprisa en una esas páginas web que ponen en contacto a antiguos alumnos y retomo el contacto con él sutilmente.
9. De hecho, nunca he querido ser contable. Se vive sólo una vez, así que hay que aprovecharlo. No cierro la puerta de golpe. Me informo sobre las formaciones a distancia, las clases nocturnas y, paralelalamente a mi trabajo actual, analizo si ese camino me corresponde.
10. Tal vez el dinero no haga la felicidad, pero de todas formas necesito dinero para vivir. Por tanto, me informo sobre lo que me podría corresponder como subsidio de desempleo, en caso de despido o de que llegue a un acuerdo con el jefe.