Unos amigos que llegan a casa de improvisto a la hora de la cena, un fin de semana organizado a última hora, una gripe que te obliga a quedarte en la cama antes de irte de vacaciones… La vida está hecha de buenas y malas sorpresas que obligan a cambiar los planes en el último minuto y hacen que sea imprescindible tener una buena capacidad de adaptación.
Las hay que modifican sus planes sin quejarse mientras que otras, más inflexibles, no cambian nada de lo que ya tenían previsto. ¿Y tú? ¿Cómo reaccionas ante los imprevistos? ¿Eres flexible o más bien todo lo contrario? Prueba tu capacidad de adaptación respondiento a nuestro test.