No te gustan las sorpresas. Eres muy organizada y planificas todas tus actividades con mucha antelación para estar segura de que no te pillen por sorpresa. Eres incapaz de invitar unos amigos a casa a última hora. A veces rechazas una invitación para salir a tomar algo sólo porque habías previsto poner una lavadora ese día. Te angustia todo lo que no está previsto y no soportas cambiar tus planes. Te puede estropear el día un contratiempo o un incidente. Eres inflexible y no cambias de opinión, aunque te acabe complicando la vida.
Nuestro consejo: Tu intransigencia puede ser contraproducente para ti. Deja más espacio a la espontaneidad y los imprevistos en tu vida diaria. Aprovecha las buenas sorpresas que se te presentan y deja de complicarte la vida. Y sobre todo, aprende a adaptarte un poco más cuando sea necesario.