Olvídate de las calcomanías de cuando eras pequeña. Tatuarse es mucho más que eso. De hecho, se trata de trazar un dibujo que no se puede borrar ya que los pigmentos se introducen bajo la piel con una fina aguja. Un instrumento que entra en contacto con la sangre y la carne.
Por esta razón, existe el riesgo de contaminación e infección. Por tanto, más vale prevenir que curar. Además, la normativa española todavía no abarca este ámbito, con lo que el asunto cae en un vacio legal.
- No acudas a un tatuador ambulante: en fiestas, ferias, playas…
- Fíjate en lo siguiente:
¿El tatuador utiliza agujas de un solo uso y con un emboltorio esterilizado?
¿Tanto las agujas como el resto del material ha sido esterilizado en autoclave?
¿Utiliza el tatuador guantes quirúrgicos desechables?
- Escucha bien los consejos que te da el tatuador para facilitar la cicatrización. Consulta al médico en caso de duda.