Si te tatúas, ya no te tomarán por rebelde. Quedó atrás la época en la que una tenía que llevar manga larga delante de los padres del novio. Hoy en día, marcarte la piel es un signo de distinción y de adhesión, lo que resulta algo paradójico.
De hecho, algunos lo hacen como acto de rebeldía y, lo único que consiguen es ¡unirse al gran clan de los tatuados! De hecho, tal y como menciona David Le Breton en su libro Signos de identidad. Tatuajes, piercings y otras marcas (señales) corporales, (ediciones Métailié), las marcas corporales son un gesto distintivo, una manera de mantenerte al margen dentro de lo social. Este sigue su análisis explicando que los tatuajes provocan intercambios de opiniones sobre experiencias idénticas, problemas que hayan podido tener o, a la inversa, descubrimientos personales, innovaciones de las tiendas de tatuajes y la reputación de los tatuadores…En resumen, no es que el tatuado no sea un rebelde solitario, sino que encima ¡es de lo más sociable!