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Hubo una época en la que uno escribía sus estados de ánimo y secretos en las páginas blancas de un gran cuaderno que se cerraba con un candado. La llave siempre estaba bien guardada…
Parecen tiempos revolucionarios para los que utilizan su blog como ¡diario privado que se convierte en público! Hablan sobre su vida diaria, bajones... y no dudan en compartir su intimidad con miles de anónimos. ¿Exhibicionismo, narcicismo, generosidad, necesidad de comunicación? Cada uno es libre de opinar…
Pero, a veces, todo eso resulta terapéutico porque, al contrario que en una página de internet personal o un diario clásico, el blog es interactivo. De hecho, cada visitante puede dejar mensajes, comentarios, consejos…
Otros lo utilizan, en principio, como un diario de abordo según el tema: búsqueda de trabajo, búsqueda del alma gemela, la evolución de un régimen o cuaderno de bitácora. Es muy práctico para los trotamundos que no tienen tiempo de escribir sus periplos con frecuencia a todos sus contactos. Es suficiente con dar a los amigos la dirección del blog para que descubran día a día las aventuras de su nómada preferido, y si se puede, acompañado de fotos y videos.